





La base productiva del grupo
Cerámica Marcos Paz concentra la fabricación de ladrillos huecos de cerámica para la construcción, con plantas que sostienen volumen, continuidad y control sobre cada etapa del proceso.
El trabajo está puesto en lograr productos consistentes, donde la eficiencia productiva y la mejora técnica acompañan la demanda del mercado.
No es solo capacidad instalada: es conocimiento acumulado, desarrollo sostenido y una operación que se ajusta constantemente para mantener estándares.
Ladrillos Huecos de Cerámica
El ADN de Cerámica Marcos Paz: De la tierra a la obra
Nuestro trabajo no es simplemente fabricar ladrillos; es transformar la arcilla en soluciones constructivas. Lo que sale de nuestros hornos es el resultado de un proceso controlado que garantiza que cada obra construida con nuestro material sea sólida, duradera y eficiente.
Desde los ladrillos de cerámica huecos hasta los termoeficientes, están respaldados por ensayos del INTI, asegurando niveles de absorción de agua óptimos (entre el 13% y 14%) y una densidad que garantiza resistencia estructural en cualquier proyecto.
El ciclo de producción:
Del yacimiento al producto final
El proceso es una cadena de estaciones donde la materia prima se refina para alcanzar su máxima calidad:
- Extracción y acopio: Todo comienza en las canteras con la extracción de arcilla roja. Este material llega a la planta en grandes volúmenes y se organiza en zonas de acopio según sus características.
- Molienda y mezclado: La arcilla no se procesa toda de golpe. Pasa por estaciones donde se va moliendo parte por parte. En este recorrido, se eliminan impurezas, se reduce el tamaño de las partículas y se ajusta la humedad. Esto hace que la mezcla sea mucho más pequeña y elástica, lista para ser moldeada con precisión.
- Extrusión y formateado: La pasta elástica se empuja a través de moldes que definen el tipo de ladrillo (huecos tradicionales, DM20, DM27 o Climablock). Aquí es donde la geometría del ladrillo cobra vida, creando las cámaras de aire que luego actuarán como aislante térmico en la vivienda.
- Secado controlado: Antes del fuego, las piezas deben perder agua de forma gradual en cámaras de secado. Esto evita tensiones y asegura que el ladrillo mantenga su forma exacta.
- Cocción a alta temperatura: Las piezas entran en nuestros hornos a temperaturas cercanas a los 1000°C. Aquí la arcilla se convierte en cerámica, adquiriendo su color característico, su dureza final y su capacidad de resistencia térmica.
- Control y despacho: Una vez enfriados, los ladrillos se paletizan. Cada lote representa un estándar de calidad que permite a los constructores ahorrar tiempo y materiales, logrando muros con una protección térmica superior a la construcción tradicional.